«El fin es el fin del sol narra de manera delicada y precisa un dolor muy profundo, un trauma y ese tipo de fuerza que a veces surge frente a lo incomprensible.
"Estoy rompiendo diamantes en mi interior" ,escribe Marina Gersberg y el resultado de esa ruptura es un libro bello, triste, lúcido, vital y lleno de luz: la autora tiene la capacidad de intuir la presencia del sol incluso en medio de las noches más oscuras». -Soledad Urquia
"Relato de parto: un temblor, el desastre, lo inesperado".
Con estas coordenadas sensoriales podemos entrar a este libro, que es un viaje o muchos viajes: a la maternidad, al dolor, y también a la búsqueda de la belleza y del amor. Un pueblo de Traslasierra, Córdoba, es el escenario donde la autora y su familia encuentran el refugio en el que guarecerse de la tormenta que les tocó en suerte: un parto que no salió como esperaban y la obligación posterior de repensar una forma de vida.
Con esos materiales Marina Gersberg se sumerge en las aguas cristalinas de este libro, a través de las cuales se ve todo: las emociones, las contradicciones ante el dolor, pero también la pulsión de escritura, que es finalmente la que ordena, hacia adelante, todas las cosas. Sin golpes bajos pero sin concesiones, El fin es el fin del sol podría ser un diario, un testimonio o una nouvelle. Es un libro que se clava en la memoria emocional del lector.